El “savoir faire” que
debe continuar.
En una época de globalización,
donde lo más frecuente son los productos de bajo costo,
prácticamente sin intervención de la mano del hombre,
hablar de los secretos de la alta costura resulta extraño.
¿Por qué resulta extraño?
Porque apunta a lo único, a lo exclusivo, a lo hecho a
medida y a mano. En esta época, donde la tecnología
avanza, hablar de prendas realizadas en talleres, donde se dominen
todas las técnicas del cosido a mano, tarea que ninguna
máquina, por más perfeccionada que esté podría
reproducir, resulta extraño. Es hablar de arte y de un
“savoir faire” que debe continuar.
A diferencia del “prêt-a-porter”,
donde a partir de un dibujo se calculan costos de tela y confección,
luego se realizan muchas prendas del modelo en diferentes talles
y se venden en las boutiques; una prenda de alta costura comienza
con un dibujo, luego se buscan los géneros, que han de
ser refinados y nobles. Se prueba una toile donde se verifican
detalles técnicos y de gusto. Debe probarse varias veces
hasta que se logre el objetivo de perfección.
Se hace todo artesanalmente, con técnicas
muy especiales de plisados, bordados, pinturas, encajes realizados
a mano, etc.
Todos los detalles deben ser cuidados, refinados,
de buen gusto. Y cuando hablamos de buen gusto, la discreción
debe primar, ya que si fuera exagerado, caería en el mal
gusto.
Por todo lo expresado, es fácil deducir que así
como un escultor no puede realizar su obra en poco tiempo, lograr
cada prenda de alta costura lleva muchas horas de trabajo, tanto
en el diseño como en la confección y muchos años
de experiencia para lograrlo. Sin duda, esto plantea un gran desafío
para los creadores, puesto que debemos hacerlo adaptándonos
a las posibilidades de cada mujer.
¿Qué debe guiar un diseño?
Indudablemente la mujer que va a lucirlo. Pensar en su personalidad,
líneas del cuerpo y la importancia que para ella tiene
el evento al que asistirá, debe ser la fuente de inspiración.
Con el único objetivo de que la mujer se sienta y sea una
“diva”.
Por lo tanto, a pesar de vivir en una época
donde la alta costura no es lo habitual, ¡qué excelente
que, aunque seamos pocos los que dominemos sus secretos, todavía
podamos seguir deleitándonos en esta faceta del arte!
Nancy Racca